Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos cargado nuestras propias cruces; algunos por poco tiempo y otros durante más tiempo de lo necesario. Otros todavía siguen cargando esa cruz. Todos tenemos una historia que contar, llena de altibajos, giros, vueltas y curvas inesperadas.
Algunos, si no la mayoría de nosotros, hemos buscado el consejo del Gran Yo Soy en algún momento de nuestras vidas. Hemos orado una vez al día, dos veces al día, o tenemos cicatrices en nuestras rodillas porque es allí donde el Buen Pastor nos mantiene.
Sin importar cuántas veces hayamos orado, el resultado no ha sido el mismo para todos.
El Gran Narrador todavía está contando nuestras historias. Él solo pide que nuestra fe tenga el tamaño de un grano de mostaza.
El resultado de la historia de nuestra vida depende de nuestra relación con Él.
Esta es mi Jornada para hacer crecer mi fe y aprender a confiar plenamente en mi Creador.
Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos cargado nuestras propias cruces; algunos por poco tiempo y otros durante más tiempo de lo necesario. Otros todavía siguen cargando esa cruz. Todos tenemos una historia que contar, llena de altibajos, giros, vueltas y curvas inesperadas.
Algunos, si no la mayoría de nosotros, hemos buscado el consejo del Gran Yo Soy en algún momento de nuestras vidas. Hemos orado una vez al día, dos veces al día, o tenemos cicatrices en nuestras rodillas porque es allí donde el Buen Pastor nos mantiene.
Sin importar cuántas veces hayamos orado, el resultado no ha sido el mismo para todos.
El Gran Narrador todavía está contando nuestras historias. Él solo pide que nuestra fe tenga el tamaño de un grano de mostaza.
El resultado de la historia de nuestra vida depende de nuestra relación con Él.
Esta es mi Jornada para hacer crecer mi fe y aprender a confiar plenamente en mi Creador.